¿Te acuerdas de aquel tiempo? Cuando las decisiones se tomaban con un práctico ‘Pito-pito gorgorito’. Cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple ‘¡Eso no vale, es trampa!’. Cuando los errores se arreglaban diciendo ‘Empezamos otra vez’. Cuando tener dinero significaba poder comprarte un bolsa de chuches y hacer un castillo de arena podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde. Cuando ‘¡Tonto el último!’ era lo único que nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho. Cuando los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado. Cuando ‘¡GUERRA!’ sólo significaba arrojarse tizas y bolas de papel en las horas libres de clase. Cuando un helado era la mejor recompensa y quitar los ruedines de la bici significaba un gran paso en tu vida.
Cuando el negocio del siglo era conseguir cambiar los cromos repetidos por aquel que hacía tanto tiempo que buscabas. Cuando ponerte el ‘babi’ a modo de capa te daba superpoderes para volar. ¿Te acuerdas? A los 5 años nos preguntaron qué queríamos ser de mayores, y contestábamos cosas como: Astronauta, presidente o domador de leones. A los 10 volvieron a preguntárnoslo, y dijimos: Estrella del rock, vaquero o medallista de oro. Pero ahora que somos mayores, quieren una respuesta seria… Pero ¿Quién lo sabe? No es momento de tomar decisiones rápidas, es momento de cometer errores, de subirse al tren equivocado y extraviarse, de enamorarse, de disfrutar, de aprender.. de licenciarse en 'Filosofía' porque es imposible hacer carrera en ella. De cambiar de idea y de volver a cambiar porque no hay nada permanente.Somos nosotros los que nos empeñamos en hacer las cosas de una manera u otra... De dejar que, la ola que surge del último suspiro de un segundo, te transporte mecido hasta el siguiente.
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